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El semáforo nutricional, los octógonos y las tablas de información son algunos de los sistemas de etiquetado utilizados por los países con las economías más importantes del mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Perú, la Comisión Permanente del Congreso aprobó, en febrero pasado, el dictamen que modifica la Ley de Alimentación Saludable con un híbrido entre el semáforo nutricional y las alertas octogonales. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: ljubaphoto

Decidir sobre nuestra alimentación es un derecho que debemos ejercer. La búsqueda de un sistema de información que brinde datos claros sobre lo que comemos está en debate no solo en el Perú, sino en todo el mundo.

En Estados Unidos la normativa de etiquetado de alimentos y bebidas está regulada por la FDA (Food and Drug Administration, por sus siglas en inglés). Dicha norma, que forma parte de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, establece un etiquetado llamado tabla nutricional.

Esta debe aparecer en los alimentos empaquetados o envasados y contiene información sobre las calorías, grasa total, sodio, carbohidratos, fibra, azúcares, proteína y el potasio presentes en el producto.

En 2015, bajo la administración de Barack Obama, se realizaron algunos cambios: ahora se resaltan las calorías y porciones, así como se presentan los gramos y porcentajes del valor nutricional diario de las azúcares añadidas. Esta normativa se pondrá en vigencia el 26 julio de 2018 (y se aplica un año adicional para pequeñas empresas).

En China se utiliza una tabla de composición similar, en la que se indican las porciones, proteínas, grasas, grasas trans, carbohidratos, azúcar, sodio, vitaminas y fósforo. Además, es opcional la declaración nutricional “bajo en grasas” en ciertos productos. El sistema usado por China fue implementado por la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Garantíaquien estableció el cuadro nutricional como principal etiquetado para mostrar la información.

Como es tendencia en otros países, el etiquetado debe estar en el idioma oficial, además de otro que puede ser inglés o español, dependiendo del perfil del consumidor.

Japón, la economía desarrollada con el índice más bajo de obesidad en el mundo, tiene una nueva regulación de etiquetado desde julio de 2010. En él se presenta el contenido energético: proteínas, glúcidos, lípidos, ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sodio y azúcares.

Los países de la Unión Europea como Alemania, Francia e Italia usan las guías de Alimentación (GDAs), con recuadros de información en el que se consideran valores y porcentajes de carbohidratos, proteínas, energía, grasas, fibra y sodio.

Si bien el estándar del etiquetado e información nutricional de la Unión Europea es ese, la norma establece que se pueden agregar ayudas visuales como las del semáforo.

Inglaterra utiliza el semáforo nutricional: rojo para productos con gran cantidad de azúcar, naranja para los que contienen un porcentaje moderado y verde cuando tiene poca cantidad. Este semáforo se usa principalmente para detallar porcentajes de grasa y sal.

Este sistema se usa desde 1998 y su efectividad está comprobada. Una investigación de la Universidad de Grenoble demuestra que el uso de este sistema reduce en 19% el consumo de azúcar.

Para Elmer Huerta, Consejero Médico de RPP Noticias, en el Perú la combinación entre el etiquedo que utiliza el semáforo nutricional y el que usa los octógonos puede llevar a la confusión. “Estas nuevas advertencias eliminan, además, lo que se sabía sobre las grasas trans en la manera en que se había fijado. Y sabemos que las grasas trans causan infartos cardíacos”, sostiene.

EL CASO PERUANO

En el caso peruano, la Comisión Permanente del Congreso aprobó el dictamen que modificó, en febrero pasado, la Ley de Alimentación Saludable con un híbrido entre el semáforo nutricional y las alertas octogonales. Esta ley y su reglamentación llevarían a los productos industrializados a tener un nuevo sistema de etiquetado de alimentos y bebidas.

Saby Mauricio, decana del Colegio de Nutricionistas del Perú, comenta que dicha medida es importante pues se dirige principalmente a los menores de edad, quienes están en una etapa en la que construyen sus hábitos alimenticios.

“Estos hábitos se consolidan de cero a cinco años y luego, entre los cinco y 10 años, empiezan a cambiar algunos de ellos si no los reforzamos. A partir de esta edad vienen todos los trastornos de conducta alimentaria”, afirma.

Mónica Saavedra, representante del portal Comebien.pe y ex presidenta de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa), los consumidores necesitan mayor información para que mejoren su dieta diaria y combinen mejor los alimentos.

“El objetivo de esta ley es poder tener incidencia en los temas de obesidad, sobrepeso y enfermedades crónicas no transmisibles. Por lo tanto, que no estén incorporados en ella los alimentos preparados, que son parte importante en la dieta ─con aporte de sodio, azúcar y grasas saturadas─, es una primera observación”.

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